Construida sobre la iglesia románica del siglo XI

conserva intacta su portada occidental…

 

 

 

 

 

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claro ejemplo del Románico Cluniacense

 

 

 

 

 

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en el centro del Camino de Santiago

 

 

 

 

 

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 tendrás que vivir y contar esta historia!!!

 

 

 

 

 

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Portada Románica

uno de los mejores y mas antiguos ejemplos del románico cluniacense en la península Ibérica.

La iglesia actual es de planta rectangular, de una sola nave, construida sobre los muros de la edificación románica original. La parte inferior de los muros son de época románica, pudiendo observar aun en ellos los originales huecos de las ventanas, puertas, pinturas con motivos geométricos y cruces, o las zonas que anteriormente estaban ocupadas por columnas adosadas a los muros y rematadas con grandes capiteles. Podemos observar que la altura actual de la iglesia, en algunas zonas, triplica la altura, por ejemplo, de las naves laterales de la construcción románica.

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Uno de los elementos de la construcción románica mejor conservados y que ha llegado hasta la actualidad es la Portada occidental. Esta Portada, oculta hasta el verano de 1.993, es uno de los mejores y mas antiguos ejemplos del románico cluniacense en la penísula Ibérica. Los fustes o columnas que la enmarcan son de marmol, un ejemplo demasiado raro en el románico peninsular. Son elementos de época romana, probablemente pertenecientes a un templo romano del s. II, que fueron reutilizados con posterioridad en época románica. Excepto una, que es de una sola pieza, el resto está compuesto por elementos correspondientes a distintas columnas, que en el s. XI fueron ajustadas para conformar la portada actual.

Las columnas se rematan con unos capiteles de factura exquisita y maestra, pudiendo afirmar que, ante estos capiteles, nos encontramos con el gran maestro escultutor que dió origen al románico palentino. Los capiteles representan elementos sobradamente conocidos y familiares para el hombre medieval.

El de la parte derecha, comenzando por el más exterior, representa una de las enseñanzas del Evangelio sobre el ser humano y sus obras: al que da buen fruto, como hace el viñador con la viña que da buen fruto, el Señor lo cuidará para que de más y mejor, en cambio, al que lo da malo, al igual que hace el viñador, lo arrancará y lo arrojará a la hoguera….

En el siguiente capitel, hacia el interior, el maestro escultor aprovecha el capitel anterior, con los personajes de la viña, para dejarnos la lección del episodio de la burra de Balaam que narra el libro de los Números. Cuando Balaam, contratado por el rey de Moab para maldecir a los israelitas atravesaba una viña dispuesto a cumplir el encargo, la burra se paró y no había forma de conseguir que siguiera adelante.. El motivo era simple: un ángel, con una espada de fuego en la mano, impedía seguir el camino a la burra. La advertencia es clara: nos estamos acercando a la presencia de Dios, a un lugar sagrado… y, muchas veces, lo que para un simple y torpe animal es evidente, para el orgullo del ser humano no lo es tanto, porque ese orgullo impide descubrir la presencia de Dios. La otra moraleja también es clara: aunque tengamos muchos planes, si Dios no está de acuerdo, por mucho que nos empeñemos no podremos conseguirlo.

En la cara adosada al muro, casi oculta… se encuentra la figura de un águila, un simbolo que en la iconografía medieval hace clara referencia a Jesucristo y no está puesto simplemente para rellenar el capitel. Todo lo anterior solo es un anuncio de lo que va a venir después, de lo que hay a continuación. Todo el antiguo Testamento solo es una preparación para lo que viene después: el Nuevo Testamento, es decir, Jesús, el Hijo de Dios y nos vamos acercando a El, porque vamos a entrar en la Iglesia y ahí es donde está… La diferencia de volúmenes, de movimiento y de calidad con el capitel de idéntico motivo que existe en la portada sur de la Catedral de San Pedro en Jaca resulta mas que evidente.El capitel expone, en ambas caras, la presentación del alma de un profeta (San Juan Bautista) hacia el cielo

En los capiteles de la parte izquierda, comenzando por el mas exterior, tenemos una evocación y un recuerdo a los origenes de la construcción románica que contemplamos: el origen fué una pequeña Iglesia dedicada a San Juan Bautista que se hallaba en el lugar donde nos encontramos. En las dos caras del capitel están representadas dos figuras que sostienen con su mano derecha una especie de bandeja sobre la que está depositado el busto de otra figura alada mas pequeña que sujeta un libro sobre el pecho. Las dos figuras mayores señalan con la otra mano hacia la figura de un león que se encuentra en la parte superior. La figura pequeña con alas representa al alma de un profeta, por el libro que sujeta y las alas. Toda la imágen en su conjunto refleja el momento de la presentación al cielo del alma de un profeta: Juan el Bautista, el último de los profetas, es presentado a Dios después de su martirio.

Este capitel representa la actuación del mal: en su cara oculta se encuentra la serpiente del paraíso que siempre actúa en la oscuridad, a escondidas, mediante el engaño.El siguiente capitel hacia el interior, de ésta parte, es el menos historiado y de inferior calidad que los anteriores. Representa a unos animales mitológicos con cola de serpiente, cuerpo de delfín, alas de águila y cabeza de perro. Casi oculta, en la parte del capitel adosada al muro, se encuentra tallada la serpiente del paraíso. A través de éstas imágines fantásticas, el artista intenta hacernos comprender cómo actúa el mal en el mundo: nunca lo hace al descubierto, siempre actúa por la espalda, en la oscuridad. El mal nunca viene de frente. Lo que vemos de frente del mal es fantástico, no se corresponde con la realidad. Solo cuando miramos detrás de él vemos lo que es en realidad…

Pasando al interior del templo nos encontramos con los sepulcros de los Infantes de Carrión, la familia de los Beni Gómez, los fundadores de éste Monasterio benedictino. Entre los sepulcros se encuentra el de Fernando Malgradinense, yerno de Alfonso VI y señor de Benavente.

Mas hacia el interior, sobre la puerta de acceso de la fachada principal se encuentra uno de los típicos y escasos órganos barrocos castellanos con cadeneta. La cadeneta está formada por unos tubos musicales que se encuentran a la espalda del organista, en cierto modo para escamotear su vista y dar así la sensación de que el órgano toca solo.El retablo y la Iglesia preparada para la celebración de una boda.

El retablo principal no es el original del Monasterio, que no se ha conservado. El actual, de mediados del s. XVII, proviene de Baquerín de Campos. De estilo renacentista, está dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Destacan los relieves de los laterales, atribuidos a un seguidor perteneciente a la escuela de Gregorio Fernández y dedicados a escenas de la Virgen como el nacimiento de María, y la adoraración de los Magos en la parte izquierda; la Visitación y la adoración de los pastores en la derecha. Corona el retablo un calvario, con tallas de 2 metros de altura, atribuido a Antonio de Ribera. Las tallas representan a cuatro Santos Padres de la Iglesia: San Jerónimo, San Ambrosio, San Gregorio y San Agustín.

En lo alto del muro de la izquierda, dentro de una hornacina rematada con una talla de madera que representa a la Condesa Dª Teresa en actitud orante, se conservan sus restos. La inscripción hace referencia a que ésta condesa, mujer de Gómez Diaz, hija, nieta y biznieta de los reyes de León, fué la que terminó de construir el edificio románico del Monasterio de San Zoilo, murió en 1.092. En el muro opuesto y a la misma altura, en otra hornacina, se encuentra el arca que contiene los restos y las reliquias de San Félix. En la parte posterior y oculta por el retablo, se encuentra otra arca de similares características que contiene los restos y las reliquias de S. Zoilo mártir, que da nombre al Monasterio.

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