Claustro Gótico Renacentista

 

 

 

.

 

En el Camino de Santiago

El mejor Claustro Gótico del Mundo

 

un canto de alabanza a la orden Benedictina…

 

los orígenes de la cultura de Europa

.

toda una historia para vivirla!!!

 

Claustro Gótico Renacentista

Una auténtica maravilla única en toda Europa

El bellísimo claustro del Monasterio de San Zoilo es una de las mejores obras de la ciudad y de la época. Una auténtica maravilla gótico-renacentista única en toda Europa.

A lo largo de sus treinta y tres metros de lado, cinco de ancho y siete de alto se suceden los arcos ojivales, las bóvedas con bustos de la Historia Sagrada, ménsulas, columnas corintias, capiteles, medallones, bustos, escudos, cartelas, jarrones, florones, etc. Constituye un conjunto arquitectónico y escultural de noble factura, sobrio y airoso, para perpetuar las efigies de santos, guerreros y reyes, de héroes que dieron muestras de anhelo patriótico y vocación irresistible de historia.

Leer más...

Están representados los miembros de la genealogía de Jesucristo según la cronología de San Mateo, desde el rey David hasta José y María.

Los primeros padres de la biblia, Adán y Eva, muchos personajes del Antiguo Testamento, como patriarcas y profetas, personajes del Nuevo Testamento, como todos los Apóstoles y la descendencia espiritual de San Benito en todo Occidente, en la que se incluyen muchos emperadores, reyes y reinas que pertenecieron o tuvieron alguna relación con la orden benedictina. En unos tarjetones se indica que fueron 15.600 santos canonizados, 15.700 doctores, dieciséis emperadores, diez emperatrices, doce reinas, 79 reyes, setecientos cardenales y 46 papas.

Sustituyó a un antiguo claustro románico, de dimensiones más reducidas pero no por ello menos espectacular, que ya debía de estar deteriorado, aunque consta que en 1292 se hallaba en buen estado. No se tiene certeza de cómo ni cuándo se construyó, aunque por distintos indicios puede datarse en las primeras décadas del siglo XI. Desde que en el año 1.992 se comenzaron las obras de adecuación y restauración, se ha podido ir descubriendo tanto la disposición como el tamaño y la ubicación de las distintas dependencias del antiguo monasterio románico. El monasterio actual conserva tanto la ubicación como la disposición de las mismas, si bien el tamaño es mayor en estas.

Por encargo del abad fray Gaspar de Villarroel, el arquitecto leonés Juan de Badajoz el Mozo, maestro de la catedral y de los claustros de San Marcos en León y de San Esteban en Salamanca, hizo el proyecto en 1537 y comenzó a realizarlo por la Puerta de las Procesiones, que da acceso a la iglesia. De su cincel salieron las ménsulas de la galería de oriente, que corresponde al De profundis. Continuó su discípulo carrionés Pedro Castrillo. Suspendida la obra por falta de fondos, el palentino Juan de Celaya terminó el claustro bajo entre 1574 y 1577.

EL acceso a la Iglesia Puerta de las Procesiones es de forma abocinada, arco rebajado, con ornamentación de tramados cruceros y elegantes cintas, clara reminiscencia medieval. En una de sus aristas de la parte izquierda podemos observar el autorretrado de Juan de Badajoz. A los lados, sendas columnas balaustradas con pilastras corintias adosadas rematadas con los clásicos candelabros llameantes platerescos. En las enjutas hay dos medallones en relieve: la sibila Europa (de una finura clásica exquisita) y el profeta Daniel, vestido a lo contemporáneo. En el tímpano hay otro medallón con una alegoría de la Eucaristía (un pelícano que alimenta con su propia sangre a sus polluelos). El tímpano se remata con un magistral crucifijo, puesto que el centro de la Eucaristía es el sacrificio de Cristo en la Cruz. El conjunto se conserva casi íntegro y como recién acabado.

En cada galería se abren cinco arcos ojivales apoyados en pilastras, con un friso de bellas formas platerescas, y a su vez sobre un muro de sillería corrido. Esto hace veinticuatro tramos, cada uno con su bóveda. Una amplia imposta labrada recorre todo el muro. Como colgando de ella, surgen las ménsulas historiadas, adornadas con relieves escultóricos de variable valor artístico, de donde arrancan los nervios que forman las bóvedas, de crucería, con los terceletes resaltados.Bóvedas

En cada una de las veinticuatro bóvedas, los nervios o arcos que arrancan de las pilastras exteriores y de los capiteles del muro interior, forman un cuadrado de cuyo centro cuelga la clave principal, con un medallón esculpido. De los vértices de este cuadrado cuelgan otras cuatro claves con sendos medallones también, y en los lados otras cuatro claves ornamentales más pequeñas rodeando a la principal. Los espacios de los cuadrados, los terceletes y el resto de la bóveda están decorados con florones, jarrones, escudos, etc., en una profusión asombrosa del más puro arte plateresco.

En cada capitel de donde arrancan los arcos, hay un busto, y en el friso, debajo de él, se lee su nombre en una cartela sostenida por angelitos. Como que corresponde al De profundis, todos los capiteles de las pilastras exteriores de la galería de oriente llevan calaveras de fina ejecución. Los capiteles de los muros de ésta y de la siguiente galería representan a los patriarcas del Antiguo testamento, desde Adán y Eva, continuando por Abrahán, Isaac, Jacob…,. Los capiteles del lado sur, tanto los de las pilastras exteriores como los del muro, representan a profetas, jueces y sacerdotes del Antiguo Testamento.Los correspondientes a los lados oeste y norte representan a los primeros mártires del cristianismo y los Apóstoles.

En la relación de los tramos que sigue, para las bóvedas indicamos en primer lugar la clave principal y seguimos a continuación con las cuatro claves mayores en sentido horario comenzando por la más oriental, y con igual orden, en su caso, con los espacios y los terceletes. Comenzamos por la bóveda de la Puerta de las Procesiones, ya descrita, y continuamos por la galería de oriente hasta completar el claustro.

Tramo 1º. En la clave central de la primera bóveda, sostenida por ángeles sentados, está el busto anacrónico de San Zoilo; en las claves mayores están Santa Escolástica, San Benito, San Félix y María Magdalena.

En los espacios que quedan entre las claves y los arcos, en cuatro círculos, hay dos escudos de los Condes y dos de la abadía, opuestos entre sí; uno de los escudos de los Condes lleva esta inscripción: Estas armas son del conde D. Gómez Díez y de la condesa Doña Teresa, su mujer. Fue hija del infante Don Ordoño, hijo del rey Don Ramiro de León y de la infanta Doña Cristina, hija del rey Don Bermudo de León, fundadores de este monasterio; y el otro, esta: Del conde Don Gómez Díaz y de la condesa Doña Teresa, su mujer, fundadores y dotadores de este monasterio.

Los escudos de la abadía llevan ambos esta inscripción: De San Zoil, de San Felices, cuyos cuerpos están sepultados en este monasterio. En las enjutas están las figuras del conde don Gómez Díaz; de don Fernán Gómez, su hijo primogénito; de la condesa doña Teresa, con un libro en el que se lee Ave María; de la condesa doña Mayor, su hija; de don García Gómez, su segundo hijo; de don Pelayo Gómez, su tercer hijo; de la condesa doña Sancha, su segunda hija; y de la condesa doña Elvira, su tercera hija. Los varones aparecen con lanzas y espadas y las hembras, con libros. En los capiteles de arranque están Adán (de magnífica expresión), Eva, Set con el cabello y la barba al viento y una calavera entre dos ángeles.

Tramo 2º. En la bóveda están Salomón, Aminadab, Salmón, Nahasón y Booz; entre ellos, Judá, Fares, Hesrón y Aram. En las enjutas, colgando de cintas, hay unas cartelas con este texto: Eliget adhuc de Israel, misebitur enim, domine Jacob, et tempus et ejus et dies et requiescere eos faciat super humum suma eius non elongabunt prope est ut veniat. En el muro está la puerta que da paso a la sacristía. En las ménsulas están Elvora en el muro y dos calaveras entre ángeles en la pilastra. En 1612 Felipe III (1598-1621) visitó este monasterio. Se detuvo ante estas dos calaveras y dijo que no parecía que estuviesen esculpidos en piedra. Uno de sus acompañantes dio un golpe de espada a uno de ellos y le arrancó la mandíbula inferior, que entregó al rey para que se convenciese.

Tramo 3º. En la bóveda están David, Ozías, Josafat, Jotam y Joram; entre ellos, Roboam, Obed, Abías y Asá. Hay unas cartelas con profecías: «Suscitabo David germen iustum et regnabit rex et sapiens erit», «Si moram fecerit exspecta illum, quia veniens veniet, et non tardabit». En las ménsulas están, en el muro, Abrahán con su casa y un ángel, y en las pilastras, dos calaveras con un arco y la inscripción JHS.

Tramo 4º. En la bóveda están Zorobabel, Jeconías, Josías, Salatiel y Abihud; entre ellos, Manasés, Ecequías, Amón y Ahaz. La decoración de esta bóveda es admirable, con calaveras, cabezas de toro y serpientes enlazadas en juegos variados. En el muro está la puerta del De profundis. En el capitel del muro, Sara (esposa de Abraham); en el exterior, dos calaveras (está roto el ángel que las sostenía).

Tramo 5º. En la bóveda están San José, Eleazar, Jacob, Matán y Eliud. Entre ellos, Eliaquim, Sadoc, Aquim y Azor. Hay bellas cartelas con textos mesiánicos y de la Anunciación: «Ave Maria, gratia plena», «Ecce ancilla Domini: fiat mihi secundum verbum tuum», «Beatam me dicent omnes generationes», «Ab initio ante saecula creata sum», «Ecce, virgo concipiet et pariet filium», «Egredietur virga de radice Jesse». En el muro está la puerta de una capilla. En el muro, Isaac (hijo de Abraham) con los haces de leña y el carnero entre las zarzas, y en la pilastra, calaveras sostenidas por sudarios.

Tramo 6º. En la bóveda están la Virgen María (coronada), Isaac, Joaquín, Ana y Emerencia; entre ellos, Agripina y las sibilas défica, líbica y eritrea. En el capitel, Rebeca (esposa de Isaac) junto al pozo, con su casa al fondo en perspectiva. Esta bóveda y la decimocuarta presentan una pobreza característica, debido, quizás, a que representan la transición entre los distintos maestros que trabajaron en el claustro; parece que hasta aquí trabajó Juan de Badajoz y, a partir de aquí, su discípulo Pedro Castrillo, maestro arquitecto de Carrión y su discípulo predilecto.

Tramo 7º (ángulo suroriental). En la bóveda están Eliud, José, Eleazar, Matán y Jacob, repetidos del tramo 5º. En el capitel del ángulo está Jacob (hijo de Isaac), y en el siguiente, Raquel (esposa de Jacob) entre árboles y corderos, de excelente factura; en el capitel exterior, una calavera. El lienzo del mediodía (o del refectorio) se terminó hacia 1550, siendo abad fray Juan de Santa María; al mismo tiempo se hizo la escalera principal.

Tramo 8º. En la bóveda están Abiud, Sadoc, Aquim, Eliaquim y Azor. En el muro, Moisés con las tablas de la Ley, y en el exterior, calaveras y niños alados. En todos los espacios de las bóvedas de esta galería del mediodía hay jarrones en bajorrelieve.

Tramo 9º. En la bóveda están Amón, Salatiel, Josías, Jeconías y Zorobabel. En muro, Séfora (esposa de Moisés), y en la pilastra, Abel (pintoresca talla, exquisitamente detallada en los corderos).

Tramo 10º. En la bóveda están Ozías, Ezequías, Manasés, Jotam y Asá. En el muro está Josué con el arca de la alianza, y en la pilastra, Noé rodeado de vides. Claustro Real Monasterio de San Zoilo, Carrión de los Condes. Palencia Galería Este del Claustro de Real Monasterio de San Zolio

Tramo 11º. En la bóveda están Roboam, Josafat, Joram, Abías y Asá. En las ménsulas, Barac en el muro y Melquisedec en la pilastra.

Tramo 12º. En la bóveda están Jessé, David, Jonatán (hijo de Saúl), Saúl y Salomón. En el muro está la puerta del refectorio. En las ménsulas, en el muro Débora, en excelente talla, y en la pilastra Aarón con el arca y el incensario, con magnífica talla de la cadenilla del incensario.

Tramo 13º (ángulo suroccidental). En la bóveda están Matatías, Eleazar, Jonatán Macabeo, Judas y Simón. En los capiteles del muro, Gedeón; en el ángulo, al que sigue Sansón con las puertas a un lado y la quijada de león al otro. Sobre la puerta que da al convento hay sendos medallones con San Gregorio y San Benito.

Tramo 14º. En la bóveda están Juan Macabeo, Báquides, Jonatán Macabeo, Alcimo y Nicanor; entre ellos, Betsabé, Tamar (hija de David), Rahab y Tamar (madre de Fares). En los capiteles, Heli en el muro y Samuel en la pilastra. Esta bóveda y la sexta presentan una pobreza característica, debido, quizás, a que representan la transición entre los distintos maestros que trabajaron en el claustro; parece que hasta aquí trabajó Pedro Castrillo y, a partir de aquí, Juan de Celaya.

Tramo 15º. En la bóveda comienza la segunda parte del plan general de la obra: Las bóvedas están dedicadas a la descendencia espiritual de San Benito, cuyo busto ocupa las claves principales, y las ménsulas, casi todas a los apóstoles; son obra de los escultores palentinos Antonio de Morante y Francisco de la Maza. En esta bóveda, dedicada a los papas, están San Benito (con la inscripción «Gratia Benedictus et nomine»), San Benedicto II, San León, San Gregorio Magno y San Celestino; entre ellos, un admirable grupo de pontífices: entre las claves, San Eugenio III, San Pascual, San Sergio y San Alejandro; y en los terceletes, San Anastasio II, San Calixto II, San Urbano II, San Alejandro II, San Esteban, San Bonifacio IV, San Silvestre II y San Juan. En los capiteles, Ana (madre de Samuel) en el muro y San Mateo en la pilastra.

Tramo 16º. En la bóveda, dedicada a emperadores, están San Benito, Boris I de Bulgaria, Teodosio, Lotario y Constantino IX Monómaco; entre ellos, en los espacios, un busto ilegible, Miguel V, Alejo III y Miguel IV; y en los terceletes, Isaac I Comneno, Juan Eunuco, Ludovico Pío, Romano I, Manuel II Paleólogo, Teófilo, Hugo de Provenza y Miguel I. En los capiteles, San Sebastián en el muro y San Simón Tadeo en la pilastra. En la parte alta del muro hay un sillar con la inscripción Febrero 19, 1575 bajo el símbolo del maestro, fecha en que se terminó la parte material del muro de este lado, siendo abad fray Cristóbal de Agüero, general que fue de la Orden Benedictina.

Tramo 17º. En la bóveda, dedicada a reinas y emperatrices, están San Benito, Santa Ricarda de Alemania, María de Bizancio, Zoé de Bizancio y Santa Cunegunda de Alemania. Entre ellos, en los espacios, Santa Batilde de Francia, Nuña de Castilla, Etelburga de Sajonia y Santa Matilde de Inglaterra, y en los terceletes, Santa Eteldreda de Mercia, Eufrosina de Bizancio, Inés de Alemania, Cunegunda de Alemania, Livia Augusta, Constanza de Alemania, Isabel de Alemania y Santa Alfreda de Northumbría. En las cartelas se lee: Santos canonizados, 15.600; doctores, 15.700; papas, 46; emperadores, 16; emperatrices, 10; reinas, 12; reyes, 29 (¿79?); cardenales, 200 (¿700?). En los capiteles, San Pablo Apóstol en el muro y San Felipe en la pilastra.

Tramo 18º. En la bóveda, dedicada a reyes, están San Benito, Salomón I de Hungría, Alfonso IV el Monje, Wamba y Bermudo I el Diácono. Entre ellos, en los espacios, los reyes Offa de Mercia, Odoacro, Simeón de Bulgaria y Juan I de Portugal; y en los terceletes, Segisberto de Northumbría, Pipino de Italia, Alfonso VI de Castilla, Ramiro III de Aragón, Raquisio de Italia, Segismundo de Borgoña, Carlomagno y Casimiro I de Polonia. En las ménsulas, San Andrés Apóstol en el muro y el monje Agapito en la pilastra del ángulo, el único en todo el claustro, con la inscripción Aggapius monachus cuius ossa hic sunt tumulata

Tramo 19º (ángulo noroccidental). En la bóveda, dedicada a los Doctores, están San Benito, San Juan Damasceno, Rábano Mauro, Ruperto de Deutz y San Bernardo de Claravall. Entre ellos, en los espacios, San Remigio, San Pedro Dominiano, San Bruno de Segni y Nicolás de Tudeschi; y en los terceletes, San Ildefonso, San Leandro, Alfano, Beda el Venerable, San Anselmo, San Isidoro, Alcuino de York y Ricardo de San Vannes. En los capiteles del muro, San Simón en el ángulo y a continuación Santiago el Menor con el libro de su epístola. En el muro está la puerta principal de de entrada en el claustro, que comunica con la galilea. Este lado septentrional, o de la iglesia, fue dirigido por Juan de Celaya en tiempos de los abades Encinas (1571), Agüero (1574) y fray Antonio de Nájera (1577); este último fue aquí catedrático del insigne benedictino fray Antonio de Yepes, cronista de la Orden, y de fray Alonso de Barrantes, general de la Orden y varias veces abad y gran protector de este monasterio.

Tramo 20º. En la bóveda están, junto a San Benito, los cardenales Gregorio de Ostia, Juan Besarión, San Alberico y Bernardo. Los nervios están adornados con florones, ángeles y otros ornamentos muy variados. En las ménsulas, San Marcos con el libro y el león en el muro y San Bartolomé en la pilastra. Santiago en San Zoilo Capitel de Santiago en Real Monasterio de San Zoilo

Tramo 21º. En la bóveda están San Benito, San Vicente, San Leodegario, San Plácido y Santo Tomás Becket. En las ménsulas, San Mateo (tallado con cierto aire de benevolencia paternal) en el muro y Santiago el Mayor con los atributos de los peregrinos en la pilastra. En el muro se abre una ventanilla hacia la iglesia, con jambas poligonales y cornisa de óvalos, en perspectiva simulada, imitando el estilo románico.

Tramo 22º. En la bóveda están San Benito, Santa Gertrudis, Santa Matilde, Santa Hildegarda y Santa Rosvita. En los capiteles, San Lucas con el evangelio y el toro en el muro y San Pedro con la tiara y las llaves en la pilastra. Junto a la repisa del capitel de San Lucas hay un busto que, según la tradición, es el maestro Celaya. Entre los arcos hay una inscripción que dice: Este claustro se acabó a 13 de Julio, año del Señor de 1577, siendo abad fray Ambrosio de Nájera. Salió de ésta el general fray Cristóbal de Agüero, siendo abad. Arquitecto, Juan de Celaya le acabó.

Tramo 23º. En la bóveda están Sem, Cainam, Heber, Arfaxad y Sale. En el muro hay una ventanita alta, escorzada, muy curiosa. En las ménsulas, San Juan Evangelista con el águila en el muro y la cabeza de San Juan Bautista sobre un plato en la pilastra. El atardecer en el Claustro El claustro Real Monasterio de San Zoilo al atardecer

Tramo 24º. En la bóveda están Teraj, Palec, Najor, Sarug y Ragau. En el muro, bajo un arco de medio punto, está el sepulcro de fray Alonso Barrantes, que fue cuatro veces abad del monasterio y general de la Orden (1613), y de fray Juan Díaz, que lo fue tres veces (hasta 1624), con unos versos en latín en alabanza de ellos, y debió de abrirse y adornarse mucho después de terminado todo el claustro, hacia 1625. En el muro del primer tramo hay una pieza de excepcional valor: el interesante Cristo atado a la Columna, de 1575, obra atribuida por unos a Antonio Morante y por otros, quizás con más acierto, a Miguel de Espinosa, uno de los mejores estatuarios de España, discípulo de Diego de Siloé. Probablemente fue la obra de examen de éste para demostrar su pericia y poder trabajar en el claustro. Está tallado a tamaño natural y en una sola pieza. Destacan la expresividad de las facciones de Cristo, lleno de majestad y serenidad, y la cuerda esculpida al aire, parcialmente deteriorada, que se cimbrea por todo su cuerpo. Hacia 1580 se hicieron el pozo de piedra y la fuente del jardín, siendo abad fray Ambrosio de Nájera. Visto el claustro desde el jardín, los amplios arcos ojivales abren sus huecos sobre zócalo corrido, y entre ellos, adosados a las pilastras, hay gruesos y limpios contrafuertes prismáticos en piedra sillería terminados en pináculos flanqueados por cuatro columnitas estriadas y coronados por bolas lisas. Una sólida escalera dirige al claustro alto, acristalado, con columnas corintias, arcos de medio punto, bustos de santos en los capiteles y otros caprichos. En las paredes de estas galerías se hallan las habitaciones que fueron de los monjes. En 1584 el abad Antonio Perroto encargó a Domingo Redondo la construcción del claustro alto, que empezó por las habitaciones orientales y siguió por el relicario y la biblioteca hasta 1596. Es de poca altura, imitando al arte corintio y es mucho más sencillo que el claustro bajo, aunque no por ello carece de valor artístico. Por cada arco ojival del claustro bajo hay un par de ventanales flanqueado por pilastras empotradas y una columna central exenta con bellos capiteles. En las enjutas, al exterior, sobre cada capitel central, excepto en los que hacen esquina, hay sendos medallones con bustos bien tallados pero fríos e inexpresivos: en el lienzo meridional, el conde don Gómez, la condesa doña Teresa y don Pelayo Gómez; en el occidental, San Félix, San Benito y San Leandro; en el septentrional, San Ildefonso, San Zoilo y San Agapio; y en el oriental, Fe rnán Gómez, San Juan Bautista y Diego Gómez. Entre 1601 y 1604, siendo abad fray Alonso Barrantes, se terminó el claustro alto bajo la dirección del arquitecto palentino Pedro de Torres y con la colaboración del escultor también palentino Juan de Bobadilla. En la esquina del nordeste, en la unión de ambos claustros, hay una inscripción que dice: Comenzóse este claustro á 7 de Marzo de 1537 en esta esquina, y acabóse en ella á 27 de Marzo de 1604.

El claustro alto no está abierto al público. A mediados del siglo XX se acometieron diversas obras para rehacer los muros de los antepechos de los lados meridional y oriental, retocar los arranques de las ojivas, consolidar la parte baja del claustro y pintar la carpintería de la parte alta, rehacer las limas de la cubierta (cuya madera se había roto y hundido), reparar los canalones y bajadas de desagüe y reparar la cantería del lado meridional del claustro bajo. En los últimos años del siglo XX se restauraron las cubiertas del claustro.

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información.